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Clásicamente los síntomas de la diabetes son la poliuria (aumento de la cantidad de orina), polidipsia (sed constante) y polifagia (ganas continuas de comer).

Los síntomas de la diabetes están relacionados directamente con los niveles de glucemia (azúcar) en la sangre. Por este motivo los pacientes con diabetes mellitus tipo 2, con poco tiempo de evolución, pueden ser muy poco sintomáticos y el diagnóstico, se realiza por medio de análisis de rutina y no en una consulta de agudos por conciencia de enfermedad.

Clásicamente los síntomas de la diabetes  son la poliuria (aumento de la cantidad de orina), polidipsia (sed constante) y polifagia (ganas continuas de comer). Cuando los niveles de glucemia se encuentran por encima de 180 mg/dL comienza a ser expulsada por el riñón, lo que produce aumento de la cantidad y frecuencia de orina (orina dulce) y secundariamente deshidratación. La sed, es un síntoma compensatorio a consecuencia de la poliuria y aumento de la osmolaridad de la sangre por el exceso de glucemia. La mala utilización del azúcar (se encuentra en la sangre pero no puede entrar a la célula para su metabolismo) es interpretada por el cerebro como un ayuno prolongado, lo que incrementa el apetito. A medida que el cuadro clínico es más severo aumenta la producción de cuerpos cetónicos (al igual que en el ayuno y las dietas bajas de carbohidratos) apareciendo el aliento cetónico o de “manzanas podridas”.

La persistencia de la glucosa alta y los consiguientes cambios en la osmolaridad de la sangre, producen una opacidad en el cristalino (lentes oculares), presentándose visión borrosa progresiva pero reversible, con el control de los niveles de glucemia (no es inmediato, mejora en semanas).

En la diabetes tipo 2 también aparecen síntomas generales como son la debilidad (predominando en extremidades), malestar general, dolor en epigastrio (estómago), reflujo gastroesofágico, nauseas, vómitos e incluso dolor abdominal y diarrea.

La mala utilización de la glucemia y el consumo excesivo de grasa corporal en la producción de cuerpos cetónicos acarrea una pérdida de peso paradójica muy llamativa, ya que el paciente, inicialmente con sobrepeso u obesidad, “no para de comer pero pierde peso”.

En pacientes con grandes hiperglucemias (>400 mg/dL) se puede presentar un estado hiperosmolar, en el que los síntomas de deshidratación severa se suman al cuadro con desorientación y letargo que pueden llegar al coma (coma hiperosmolar), vómitos e intolerancia al alimento, siendo una descompensación con riesgo vital. Mejora con la hidratación y la disminución de las cifras de glucemia.

La cetoacidosis diabética es el cuadro clínico más temido, ocurre como consecuencia de un déficit severo de insulina, por lo que aparece principalmente en pacientes con diabetes tipo 1 o tipo 2 con grandes requerimientos de insulina, que suspenden bruscamente el tratamiento. Un paciente lo podría confundir con el estado hiperosmolar, pero con elevación de los cuerpos cetónicos y acidosis severa de la sangre. También puede producir el coma y la muerte.

Existe otro grupo de síntomas de la diabetes que no se asocian directamente a los niveles de glucosa sino a las complicaciones crónicas que aparecen en los diferentes órganos y sistemas afectados, serán tratados en la sección específica de cada complicación.

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