Las Sulfonilureas, antidiabéticos orales.

Las Sulfonilureas, antidiabéticos orales.

Actualmente las sulfonilureas de primera generación no se utilizan en la Diabetes, manteniendo solo algunas de segunda generación como la Glicazida, y utilizando mas las de tercera generación, que producen en menor intensidad las citadas hipoglucemias, como la Glimepirida.

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Este fármaco fue creado en Japón en 1942 para el tratamiento de las fiebres tifoideas, observando en su administración a los pacientes, unas crisis convulsivas, similares a las que sufrían los paciente diabéticos con muy bajos niveles de azúcar en sangre, por lo que se comenzaron a usar en paciente diabéticos, presentando una mayor eficacia en paciente de edad avanzada que en paciente jóvenes, lo que se justifica por su mecanismo de acción ya que se basa en estimular la secreción de insulina por las células pancreáticas, las cuales en la diabetes asociada a la edad aun mantiene, aunque sea poco efectiva, mientras que en paciente jóvenes el fallo de la producción suele ser de mayor trascendencia precisando tratamiento con insulina pinchada

Durante los últimos 30 años se ha desarrollado estos fármacos hasta en 3 generaciones, dado que a causa de su mecanismo de acción, la secreción de insulina, las sulfonilureas, tienen como mayor efecto adverso la hipoglucemia (o bajada severa de los niveles de azúcar en sangre), con los riesgo para el paciente que ello conlleva.

Simultáneamente a su efecto de síntesis de insulina, las sulfonilureas, producen una menor secreción de glucagón, hormona que al igual que la insulina es secretada por el páncreas, con efecto contrario a esta última, es decir, aumenta los niveles de azúcar en sangre, de manera que cuando el cuerpo se encuentra en hipoglucemia, esta hormona, se encarga facilitar el paso de azucares provenientes de las grasas de reserva a la sangre para evitar los efectos peligrosos de estas hipoglucemias por lo que las sulfonilureas, impiden este mecanismo de respuesta del cuerpo, agravando la situación de hipoglucemia.

Actualmente las sulfonilureas de primera generación no se utilizan en la terapéutica médica, manteniendo algunas de segunda generación como la Glicazida, y utilizando mas las de tercera generación, que producen en menor intensidad las citadas hipoglucemias, como la Glimepirida.

Entre sus efectos adversos se encuentras además, alteraciones de la función hepática y renal, que pueden llevar incluso a la aparición de alteraciones neurológicas y al coma hipoglucémico, además de los efectos habituales como las nauseas, vómitos, irritabilidad, alteraciones de los electrolitos (iones diluidos en el agua corporal), como hiponatremias, o bajadas de Sodio, ictericias, anemias y déficits de glóbulos blancos.

No se aconseja su uso en pacientes que ha sufrido previamente enfermedades cardiacas agudas, como el infarto de corazón, o los infartos cerebrales, así como se contraindica el uso en mujeres gestantes y niños que debutan con diabetes

De manera que la terapéutica habitual, este grupo de fármacos se reserva a los paciente con diabetes tipo II, es decir, que aparece con la edad, y que en principio no precisa de tratamiento con insulina, nunca como tratamiento inicial, siempre como coadyuvante de otros fármacos como la metformina, y con precaución en paciente que tienden a sufrir hipoglucemias, no usándose nunca en paciente con Diabetes Mellitus Tipo I, o también llamada insulino-dependiente, ya que no tendría efecto en este tipo de paciente pues su afectación pancreática no se estimula con el uso de la sulfonilurea y precisa de la administración exógena de la insulina.

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