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Factores modificables que predisponen a la HTA

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Factores modificables que predisponen a la HTA

Obesidad

Existe una íntima relación entre el peso corporal y la tensión arterial (TA). Se habla que de un aumento de peso por encima del 20 % del peso ideal aumenta 8 veces el riesgo de HTA.

Esto se explica por la asociación genética que existe entre el trastorno metabólico que provoca el aumento del  peso corporal y la hipertensión. Epidemiológicamente, existe una asociación entre la tensión elevada, la obesidad, la resistencia a la insulina y la dislipidemia.

La distribución de la grasa corporal también condiciona la relación. La distribución corporal superior o androide (cociente cintura/cadera) se asocia a TA elevada, mientras que la distribución ginecoide de la grasa (en caderas, nalgas y muslos) no tiene una íntima relación con la hipertensión arterial.

Es sumamente importante tener en cuenta que la verdadera asociación entre el peso corporal y la tensión arterial puede ampliarse por esfingomanómetros incorrectos. Los obesos desarrollan una resistencia a la insulina (por concentraciones plasmáticas de insulina elevada) y esta a su vez aumenta la actividad del sistema simpático y    la reabsorción de sodio en los túbulos renales.

Uso del cigarrillo y derivados del tabaco

Factores modificables que predisponen a la HTA
El cigarrillo y el alcohol son factores que podemos limitar en pro de contrarrestar las probabilidades de padecer HTA.

La presión arterial se encuentra íntimamente ligada al tabaquismo por este ser un factor de riesgo cardiovascular, siendo el principal efecto la vasoconstricción que causa la nicotina.

El humo de tabaco actúa sobre las arterias – por medio de sus radicales libres – disminuyendo el óxido nítrico y lesionado el endotelio, causando vasoconstricción, disfunción endotelial y ateroesclerosis, lo que conlleva a un aumento de la tensión arterial.

Consumo excesivo de bebidas alcohólicas

El consumo excesivo de alcohol contribuye al aumento de la tensión arterial. Los niveles más elevados se observan en aquellas personas que consumen 6 o más unidades de alcohol diarias (1 unidad de alcohol es igual a 8 – 10 gramos de etanol, lo que equivale a media jarra de cerveza, un vaso de vino o una copa de licor).

Una ingesta ≥ 39 cc de alcohol/día, ya se considera como excesiva (2 copas de vino o 60 ml de ron, whisky, aguardiente o dos cervezas).

La buena noticia es que parece que su efecto sobre la TA parece ser reversible. Según estudios los antiguos bebedores presentan tensiones arteriales similares a las de los no bebedores, y se habla de que la caída de la TA que se produce al suspender el alcohol ocurre a las 24 – 48 horas.

Ingesta elevada de sal

Un consumo elevado de sal contribuye al aumento de la tensión relacionado con la edad.

En pacientes hipertensos de edad avanzada el sodio intercambiable se correlaciona con la HTA, apoyando así la noción de que el sodio de la dieta contribuye al aumento de tensión arterial que se observa con la edad.

El consumo recomendado para adultos según la OMS, es de 5 gramos de sal al día, lo que equivale a menos de 2 g/día de sodio.

Sedentarismo, falta de actividad física

predisposición a hipertensión
Modificar la dieta, evitar el sedentarismo y tener un peso saludable, te condiciona a disminuir las probabilidades de padecer hipertensión.

Individuos sedentarios tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión, por lo que se recomienda un mínimo de actividad física de 30 minutos diarios. El ejercicio físico te protege de desórdenes cardiovasculares.

Además, representa un factor protector, ya que mantenerse activo ayuda a elevar valores sanguíneos de colesterol HDL, lo que reduce las cifras de hipertensión arterial y disminuye el peso corporal.

Ingesta de alimentos altos en grasas

Dietas ricas en productos con elevadas cantidades de carbohidratos simples, grasas de origen animal y sal en exceso (pobres en frutas y verduras frescas), están directamente relacionadas a una mayor prevalencia de HTA.

Un consumo elevado de grasas, en especial las grasas saturadas, conlleva a elevar el colesterol sanguíneo, lo que contribuye a mayor probabilidad de taponamiento arterial.

Las frituras y el exceso consumo de carbohidratos de rápida absorción, aumentan los valores de triglicéridos en sangre, factor de riesgo cardiovascular.

Es por ello que se debe limitar el consumo de grasas saturadas, principalmente proveniente de los alimentos de origen animal como: carnes rojas, leche entera, quesos y mantequilla;  y aumentar el consumo de fibra, contribuyendo a reducir el colesterol y los triglicéridos.

El estrés y la ansiedad pueden elevar la PA

El estrés (sensación de amenaza física o psíquica experimentada por el individuo en forma aguda o sostenida) puede provocar HTA, debido a elevaciones tensionales repetidas determinadas por la estimulación adrenérgica y liberación de hormonas vasoconstrictoras.

La sobrecarga laboral, factores raciales, presiones del medio social y trastornos emocionales causados en el clima familiar, como también en el clima académico, generan grandes episodios de estrés que pueden terminar en patologías cardiovasculares.

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