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La crisis de los 40 en los hombres casados

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Crisis de los 40 en hombres o crisis de la mediana edad
Entre los 40 y 50 años se presenta la crisis de la mediana edad

La crisis de los 40 en los hombres casados, también conocida como crisis de la mediana edad suele presentarse entre los 40 y 50 años. Se trata de una etapa de la vida adulta en la cual pueden producirse sentimientos encontrados en relación al sí mismo, la familia y la sociedad. Se caracteriza por cuestionar la propia vida, el camino recorrido y del porvenir. Puede ser experimentada tanto por hombres como por mujeres.

¿Cómo se presenta la crisis de la mediana edad en hombres casados?

En una sociedad como la nuestra, la juventud es un valor, asociado con la vitalidad, el atractivo y la salud. Es por ello que, alcanzar cierta edad representa para muchos la pérdida de ese valor, acompañada de la ansiedad por el futuro, la conciencia del tiempo que nos queda y cómo lo emplearemos.

En esta etapa se producen cambios físicos, que en ocasiones involucran la pérdida de la fuerza o el atractivo. Asimismo, se generan cambios en la identidad. Ya no se es el joven que se era años atrás, se ha ganado también experiencia y conocimiento lo cual permite una mirada diferente de las cosas. Se trata si se quiere de una “segunda adolescencia” en donde el cambio y la transformación son el elemento central.

Crisis de los 40 en los hombres casados
En esta etapa se producen cambios físicos y en la imagen que pueden desencadenar la crisis.

La pérdida de la imagen, cuerpo juvenil, y en ocasiones de la vitalidad, nos conectan con la finitud de la vida. Puede acompañarse también de la sensación de que el tiempo se agota. y es común experimentar ansiedad o incluso depresión.

Es frecuente que en este periodo deba lidiarse con múltiples responsabilidades, como el trabajo, el cuidado de los hijos y también de los padres ya mayores.

La crisis de los 40 en los hombres casados trae consigo además el cuestionamiento de la virilidad, la necesidad de reafirmación y el deseo de conservar la juventud. A esto se añaden las expectativas propias y sociales.

La madurez se asocia con sabiduría, con conocimientos y con logros. Para los hombres, además, en el rol social tradicional de proveedor, su éxito suele medirse en función de la estabilidad económica, logros financieros y/o profesionales. De acuerdo a lo que se haya alcanzado hasta el momento y los propios estándares, la valoración que se realice será positiva o negativa.

En relación con la pareja, en esta etapa es posible que se cuestione el matrimonio, a veces por la pérdida de la pasión o por una sensación de estar renunciando a otras cosas que rondan en la fantasía.

Los hombres casados, sin embargo, pueden encontrar en el matrimonio un factor protector, debido a la compañía que brinda la pareja y a la posibilidad de crecimiento mutuo. La pareja es un espejo en el tránsito por la madurez.

¿Cómo superar la crisis de los 40 en los hombres casados?

La manera de vivir la crisis de los 40 dependerá de las características de cada quien, de su propia experiencia y de la valoración que realice sobre sí mismo y su vida. En el autoconocimiento y la autoevaluación está la clave para atravesar esta etapa con éxito.

Aun cuando puede implicar un sentimiento de pesar, éste puede permitirnos valorar la importancia de lo que hacemos y replantearnos nuestras prioridades y deseos. Es una oportunidad para la deconstrucción, para reinventarse y diseñar el curso de las cosas. Si bien es un momento de pérdida, es también un excelente momento para revisar, hacer planes e imaginar futuro posible.

Relación de pareja y crisis de los 40
Las parejas a los 40 pueden reencontrarse y reinventarse en la relación.

La aceptación de sí mismo y de las propias necesidades, el reconocimiento y aceptación de los que no se podrá hacer nuevamente y la identificación de los sentimientos permitirán avanzar dentro de este proceso. De igual manera, es importante comunicar lo que se siente y compartir nuestras emociones con familiares, amigos y pareja.

Como toda crisis, esta etapa representa una oportunidad de crecimiento, donde si bien se reconoce lo que se ha dejado atrás, también lo que se desea y puede hacerse.

Las parejas pueden encontrar un espacio para reencontrarse e identificarse en el proceso de madurez. Es posible reinventarse en la relación y replantearse el futuro de manera conjunta.

Se trata de una etapa donde la mirada está hacia adentro, un momento para sentirse vivos, ser uno mismo y redefinirse. Cada etapa de la vida trae consigo sus propios retos y la manera en que se viva dependerá de la mirada y la actitud con la que se afronte. Es importante disfrutar cada momento y aprovechar cada oportunidad de aprendizaje y crecimiento a lo largo del camino hacia la autorrealización.

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